The Women's Hospital at Renaissance

Antecedentes del programa Alianza entre Enfermeros y Familias 

El modelo del programa Alianza entre Enfermeros y Familias fue desarrollado hace más de 30 años cuando su fundador, el Dr. David Olds, comenzó a realizar los primeros estudios aleatorizados y controlados en Elmira, Nueva York. Su visión y compromiso fueron el resultado de su primera experiencia de trabajo en un centro de atención diurno. Vio la necesidad de brindar atención de manera temprana en el embarazo de una mujer joven durante los dos primeros años de vida del niño a fin de reducir los problemas sociales tales como abandono y abuso infantil.

El programa Alianza entre Enfermeros y Familias mantiene la fidelidad de su modelo mediante un sistema de rendimiento basado en la web y diseñado específicamente para recopilar e informar características familiares, necesidades, servicios prestados y progreso respecto del cumplimiento de los objetivos del programa registrado por los visitantes a la sede del programa. Los objetivos del programa Alianza entre Enfermeros y Familias son:
  1. Mejorar los resultados del embarazo al ayudar a las mujeres a adoptar buenas prácticas de salud preventiva, incluso la atención prenatal de proveedores de la atención médica, mejorar la alimentación y reducir el consumo de cigarrillos, alcohol y sustancias ilegales.
  2. Mejorar el desarrollo y la salud infantil al ayudar a los padres a brindar atención responsable y competente.
  3. Mejorar la autosuficiencia económica de la familia al ayudar a los padres a desarrollar una visión de su propio futuro, planificar embarazos futuros, continuar con la educación y encontrar trabajo.

El programa Alianza entre Enfermeros y Familias, generalmente, cuesta $4500 por familia por año. El programa está financiado por diversos servicios de financiación pública y privada, incluido Medicaid, Subsidio Global de Servicios de Salud para la Maternidad y los Niños (Título V), Asistencia Temporal para Familias Necesitadas (Temporary Assistance for Needy Families, TANF) y Subsidios Globales de Servicios Sociales, además de fondos generales a nivel local y estatal. A partir de 2007, la legislatura del estado de Texas autorizó la financiación de NFP en colaboración con TANF y los fondos generales del estado para atender a 1800 familias. En 2009, la legislatura volvió a autorizar $17,8 millones de financiación bienal para sustentar los programas existentes y, además, ampliar la iniciativa del programa de Texas.

La Ley de Protección al Paciente y Cuidado de la Salud Asequible, promulgada en 2010, estipula $1,5 mil millones en más de cinco años de financiación obligatoria para los estados por intermedio del Programa de Visitas Domiciliarias para Madres, Infantes y Niñez Temprana (Maternal, Infant, and Early Childhood Home Visiting, MIECHV). El Programa MIECHV cuenta con el respaldo federal desde 2008 bajo la administración de Bush como parte del Programa de Subsidios y Visitas a Domicilio de la Administración para Niños y Familias, con asignaciones que aumentaron a $13,5 millones en 2010. Este programa de subsidios discrecional ayuda a los estados y las entidades locales a desarrollar la infraestructura necesaria para establecer y expandir las iniciativas de visitas a domicilio en base a la evidencia. El programa, administrado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (Health and Human Services, HHS), es la primera financiación federal dedicada especialmente a servicios de visitas a domicilio en la primera infancia en base a la evidencia. El programa Alianza entre Enfermeros y Familias del Women’s Hospital at Renaissance es el primer programa de financiación federal en los Estados Unidos. El programa de subsidios MIECHV forma parte de una variedad mayor de programas de prevención que buscan transformar el sistema de provisión de atención médica para brindar atención más efectiva y eficiente para niños y familias en riesgo de sufrir problemas de salud.

La inversión pública en este programa Alianza entre Enfermeros y Familias no solo afectará a las familias a las que se prestan servicios, sino que las investigaciones independientes indican que las comunidades también se beneficiarán a nivel económico. Un estudio de RAND Corporation realizado en 2005 determinó que, por cada dólar invertido en el programa para familias de alto riesgo, podrá otorgar un beneficio social de más de cinco dólares. Un informe emitido por el Centro de Niños en Desarrollo de la Universidad de Harvard afirma que los científicos pueden guiar a los legisladores a elegir la inversión adecuada en políticas y programas de la primera infancia basados en la ciencia, tales como el NFP. El informe dice: “Las primeras experiencias determinan si la arquitectura cerebral en desarrollo del niño brinda una base sólida o débil para toda la salud, el comportamiento y el aprendizaje futuro.”